jueves, 12 de agosto de 2010

EFEMERIDES DEL 12 DE AGOSTO:

1848.-Muere George Stephenson, inventor de la máquina de vapor y de la locomotora…

1851.-El inventor estadounidense Isaac Merrit Singer patenta en Boston la máquina de coser…..

1866.-Nace Jacinto Benavente, escritor y dramaturgo español, premio Nóbel de Literatura 1922, autor de “Los Intereses Creados”, “Lecciones de Buen Amor” y “La Malquerida”, entre otras; todas ellas obras de gran éxito…

1877.- El astrónomo estadounidense Asaph Hall descubre los dos satélites naturales de Marte, a los que bautiza con los nombres de los caballos que arrastraban el carro de Marte: Fobos ('miedo') y Deimos ('terror').

1904.- Se promulga en España la Primera Ley de Protección a la Infancia, por iniciativa del doctor Manuel Tolosa Latour….

1908.- La fábrica Ford Motor Company, de Detroit (EE.UU.), lanza el primer modelo de automóvil de dos plazas "Ford T" 333.

1926.- Los aviadores Callizo y Blérito baten el récord mundial de altitud al alcanzar los 12.442 metros.

1947.- José Hierro publica su primer libro de poemas “Tierra sin nosotros.”…

1953.- Explota la primera bomba H soviética…

1955.- Muere Thomas Mann, escritor alemán, una de las mas importantes figuras de la literatura del Siglo XX, autor de “La Montaña Mágica” y “Muerte en Venecia”, entre otras excepcionales obras.

1960.- La NASA pone en órbita el primer satélite globo, el Echo 1…

1965.- El Partido Comunista Chino celebra un pleno que dará origen a la Revolución Cultural China dirigida por Mao Zedong.

1989.- Muere William Shockley, inventor del transistor.

1995.- Martin Fiz obtiene la medalla de oro al vencer en la prueba de maratón de los Campeonatos del Mundo de Atletismo de Goteborg (Suecia).

2000.- Los 118 tripulantes del submarino nuclear ruso Kursk mueren tras quedar atrapados a 150 km de profundidad en las aguas del mar de Barents.

1633.- Muere Jacopo Peri, compositor italiano, considerado el creador de la ópera.

1910.- Nace Jane Wyatt, actriz de cine y televisión estadounidense, ganadora de tres Emmy.

30 AC.- Se suicida Cleopatra, por mordedura de Aspid, para no aceptar la imposición de Octaviano de desfilar como esclava en las ciudades que ella misma ha gobernado. El suicidio ocurre 3 días ant4es de la fecha fijada para la partida. Anbteriormente ha dirigido un escrito a Octaviano, pidiéndole ser enterrada junto a Marco Antonio. Cuando Octaviano recibe la carta, corre a sus aposentos, encontrándola ya muerta junto a sus criadas.

1911.- Nace en ciudad de México, Faustino Mario Alfonso Moreno Reyes, “Cantinflas”…

1964.- Muere en el Reino Unido, Ian Fleming, escritor de novelas de suspenso , creador de una de las más exitosas e imitadas series de ficción popular, JUAQMES BOND, el agente 007.

1927.- Fallece en Londres, el pintor inglés William Blake, místico maravilloso, pintor y poeta, precursor del modernismo, prerrafaelismo y expresionismo.

1881.- Nace, en Ashfield, Massachusetts, Cecil B. De Mille , uno de los directores de cine más exitosos de la primera mitad del Siglo XX, con títulos de películas épicas como “Los Diez Mandamientos” o “El mayor espectáculo del Mundo”, entre otras……

1546.- Fallece Francisco de Vitoria, dominico español, considerado el fundador del Derecho Internacional.

1900.- Fallece Wilhelm Steinitz, británico, primer campeón del mundo de Ajedrez.

1903.- El Senado colombiano rechaza la ratificación del Tratado Hay-Herrán, por el que Colombia concedía a EEUU el derecho exclusivo para la construcción del Canal de Panamá y el uso del mismo durante 100 años. Esta decisión motivó que Panamá se separara de Colombia.

1907.- Nace Miguel Torga, escritor portugués.

1949.- Aprobación de los Convenios de Ginebra relativos al trato a los heridos y enfermos en campaña y en el mar, a los prisioneros de guerra y a la protección de la población civil en tiempo de guerra.

1964.- Sudáfrica es excluida de los Juegos Olímpicos por su política de segregación racial…

1971.- Nace Pete Sampras, tenista estadounidense.

1981.- IBM presenta el primer ordenador personal, el IBM 5150 PC.

1982.- Fallece Henry Fonda, actor estadounidense.

1984.- Ocupación de la ciudad colombiana de Yumbo por unos 200 guerrilleros: 17 muertos y 22 heridos.

1985.- Un Boeing 747 de Air Japan choca contra una montaña en Japón y perecen los 524 ocupantes.

1991.- Fallece Hans Weigel, escritor austríaco.

1992.- EEUU, México y Canadá anuncian el acuerdo sobre el Tratado de Libre Comercio (TLC), que establecerá el mayor bloque económico del mundo.

1992.- Fallece John Cage, compositor estadounidense.

2004.- Los paramilitares de las Autodefensa Unidas de Colombia anuncian su decisión de desmovilizar a 6.000 de sus integrantes.

2004.- - Fallece Sir Godfrey Hounsfield, británico que obtuvo el Nobel de Medicina en 1979….

2000.- Es celebrado por primera vez el Día Internacional de la Juventud, con base en la proclama expedida por la Organización de las Naciones Unidas, a fin de que los gobiernos sean más receptivos a las aspiraciones de este sector de la población…

2004.- El escritor uruguayo Mario Benedetti y los titulares del Museo Neruda, de Uruguay, son galardonados con la medalla acuñada por el gobierno de Chile para conmemorar el centenario del natalicio del poeta Pablo Neruda, Nobel de Literatura 1971.

2007.- Muere el dibujante estadounidense, Michael Lance, conocido por sus trabajos para DC Cómics y Marvel Cómics, cuyo trabajo se desarrolla principalmente en las series de "Spiderman" y los "4 Fantásticos". Nace el 24 de junio de 1963.

miércoles, 11 de agosto de 2010

EFEMERIDES 11 DE AGOSTO:

1253 - muere Santa Clara de Asis.

1825- La Asamblea reunida en Sucre adopta para el Alto Perú la denominación de República Bolívar, que después quedó en República de Bolivia.

1492.-El español Rodrigo de Borja es elegido papa con el nombre de Alejandro VI.

1793.- Se inaugura el Museo del Lovre en París.

1675.-Se funda el Observatorio de Greenwich.

1772.- En la isla de Java, el volcán Papadang, de 3.000 metros de altura, se hunde hasta los 1.700 metros y causa la muerte de 3.000
personas.

1793.- Se inaugura el Museo del Lovre en París.

1801.- Muere Félix María Samaniego, fabulista español.

1851.- Comienza la construcción del Canal de Isabel II, principal abastecedor de agua de Madrid.

1906.- El inventor Eugène Lauste patenta un procedimiento de
película sonora.

1956.- Muere Jackson Pollock, pintor estadounidense, representante del expresionismo abstracto.

1977.- Estados Unidos y Panamá acuerdan que este país se hará
cargo plenamente del canal en el año 2000.

1989.- Un único acertante de la lotería primitiva consigue el premio récord de este juego en España: 1.123 millones de pesetas.

1991.- El satélite ecológico europeo ERS-1, lanzado por la Agencia Espacial
Europea, envía las primeras imágenes de la Tierra.

1998.- The Rolling Stones actúan por primera vez en Moscú después de 30 años ante 60.000 seguidores.

1999.- Millones de personas contemplan en Europa y Asia el último eclipse total del milenio.

2002.- Las medallas de Alberto García (oro en 5.000 m.),
Julio Rey (bronce en maratón) y Yago Lamela (bronce en longitud) coronan la
brillante actuación del atletismo español en los Europeos al aire libre de Múnich.

1762.- En la guerra entre Inglaterra y España, es atacada La Habana por una escuadra inglesa y la ciudad se rinde.

1912.- Abdicación de Mulay-Hafid, sultán de Marruecos, a cambio de una pensión del Gobierno francés.

1920.- El Gobierno soviético reconoce la independencia de Letonia.

1952.- El Parlamento Jordano depone al Rey Talal. Su hijo Husein, de 16 años, es designado monarca.

1967.- El Gobierno de Nigeria declara la guerra a Biafra.

1975.- EEUU veta la admisión de los dos Vietnam en la ONU.

1980.- Se crea en Montevideo (Uruguay) la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).

1994.- Liberados 10.000 ashaninkas peruanos en poder de Sendero Luminoso, que todavía retuvo a otros 5.000.

1995.- Israel y la Autoridad Nacional Palestina suscriben un acuerdo sobre la extensión de la autonomía de Cisjordania ocupada.

2003.- La OTAN asume el mando de la Fuerza Internacional para la Asistencia y la Seguridad en Afganistán (ISAF), la primera misión de su historia fuera de Europa.

2006.- El Consejo de Seguridad de la ONU dicta la resolución 1701 que demanda el cese de las hostilidades en el sur del Líbano entre Hizbulá y el Ejército israelí.

2007.- La policía portuguesa admite que la niña británica Madeleine McCann, desaparecida el 3 de mayo, podría haber muerto.

1918.- Primera Guerra mundial: fin de la batalla de Amiens.

1945.- Segunda Guerra Mundial: luego de la rendición japonesa, el general estadounidense Douglas MacArthur es nombrado comandante supremo de las tropas que ocupaban Japón.

1950.- nace Steve Wozniak, cofundador de la compañía Apple.

1977.- Estados Unidos y Panamá acuerdan que este país se hará cargo plenamente del canal en el año 2000.

1979.- Marruecos ocupa el sur del Sáhara Occidental hasta entonces administrado por Mauritania.

1983.- Chile: mueren 23 personas durante la jornada de protesta contra el régimen de Augusto Pinochet.

1984.- Reunión en Quito de cinco presidentes hispanoamericanos, el vicepresidente de EE.UU. y otras altas autoridades de países de América para tratar temas relacionados con el continente.

1928.- Nace el cantante chileno Luis Enrique Gatica Silva, más conocido en el ambiente artístico como Lucho Gatica. Es considerado uno de los artistas de música popular de su país de mayor éxito a nivel internacional, logrando popularidad en Latinoamérica, España, Asia y Estados Unidos. Se estima que ha vendido 22 millones de discos en todo el mundo.

1932.- Nace el escritor, dramaturgo y pintor español Fernando Arrabal, autor de novelas como "Carta a Stalin", "La hija de King Kong" y "Cementerio de automóviles", por la que recibe el Premio Nacional de Teatro. Ha dirigido siete largometrajes, publicado 14 novelas, libros de poesía y varios ensayos. Su obra ha sido traducida a varios idiomas.

1959.- Nace el cantante y compositor argentino Gustavo Cerati, ex líder de la banda musical Soda Stereo, con la que consigue éxitos como "Nada personal", "Persiana americana", "Cuando pase el temblor" y "Canción animal". El 1 de mayo de 1997 la agrupación se disuelve, y en solitario edita "Bocanada", "11 episodios sinfónicos", "Siempre es hoy" y "Fuerza natural". En mayo de 2010 es internado por una descompensación, luego de presentar su "show" en Caracas, Venezuela

2005.- El cineasta estadunidense Oliver Stone se niega a responder a los cargos que se le imputan en una Corte de Los Ángeles, California, por posesión de marihuana mientras conducía su automóvil.

2006.- La Iniciativa Global de Medios en contra del Sida realiza la primera reunión entre líderes latinoamericanos organizado por TV Globo, en asociación con UNICEF, Avina Foundation y MTV Networks International, logrando que ejecutivos de ocho países se comprometan a trabajar contra la expansión del virus en la región.

martes, 10 de agosto de 2010

EFEMERIDES 10 DE AGOSTO:

1557.- Batalla de San Quintín, en las cercanías de la ciudad francesa de este
nombre (Saint Quentin): las tropas españolas vencen a las francesas, hacen
preso al rey de Francia, Francisco I, y consagran la hegemonía del Imperio
Español en Europa. En recuerdo de esta victoria, y por ser la festividad de San
Lorenzo en la fecha, el rey Felipe II mandó construir el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

1839.- La Academia de Ciencias de París hace público el descubrimiento de Daguerre, el daguerrotipo, primer paso para la fotografía.

1897.- Felix Hoffman, descubridor del ácido acetilsalicílico, registra el producto.

1889 .- Dan Rylands patenta el tapón de rosca.

1914.- Nace Tensing Norgay montañero nepalí. Fue el primero en conquistar en
1935 el Everest junto con Edmund Hillary.

1923.- Muere Joaquín Sorolla, pintor español.

1945.- Muere Norbert H. Goddard, pionero estadounidense de la astronaútica.

1987.- Irak ataca instalaciones petrolíferas iraníes, rompiendo la tregua que habían firmado hacía un mes.

1990.- La sonda Magallanes "aterriza" en Venus.

1997.- Los atletas Abel Antón y Martín Fiz logran las medallas de oro y plata, respectivamente, en el maratón del Mundial de Atletismo de Atenas.

1809.- Se produce en la Real Audiencia de Quito la rebelión contra el gobierno español que da lugar a la Junta Autónoma de Gobierno.

1519.- Hernando de Magallanes parte de Sevilla con su flota de 5 naves a la búsqueda de la ruta para circunvalar el mundo.


1792.- Revolución francesa: fuerzas populares toman el Palacio de las Tullerías en París.

1830.- El Congreso, reunido en Riobamba, decreta la separación de Nueva Granada y la formación de la República del Ecuador.

1833.- Se funda la ciudad de Chicago (EE.UU).

1865.- Nace Alexander Glazunov, compositor ruso.

1866.- Se inaugura el cable trasatlántico EE.UU.-Inglaterra.

1893.- Nace Douglas Stuart Moore, compositor estadounidense.

1900.- En la primera final de la Copa Davis los EE.UU. baten a Gran Bretaña.

1907.- El príncipe Scipione Borghese vence la Pekín-París, tras 61 días de carrera.

1912.- Nace Richard Reeves, actor estadounidense.

1913.- Termina la 2da. Guerra Balcánica.

1918.- Nicaragua y Honduras aceptan el arbitraje de España para fijar sus fronteras.

1920.- Se firma el Tratado de Sevres, que disuelve y se reparte el Imperio Otomano entre las potencias vencedoras de la 1a Guerra.

1929.- La poetisa uruguaya Juana Ibarbourou es proclamada "Juana de América".

1938.- Japón y la Unión Soviética firman el armisticio para solucionar el litigio fronterizo de Manchukuo.

1945.- Muere Robert Goddard, inventor estadounidense, padre de la cohetería moderna.

1981.- Pete Rose bate el record de Stan Musial's sobre 3630 hits.

1985.- Michael Jackson compra ATV Music, propietaria de los derechos de Los Beatles, por 47 millones.

1994.- La escritora de Bangla Desh Taslima Nasrin, amenazada de muerte por los fundamentalistas islámicos, abandona su país y se refugia en Suecia.

1996.- Abdalá Bucaram asume el gobierno ecuatoriano.

1967.- Nace Enrique Bunbury, músico español de gran trascendencia internacional e integrante del mítico grupo de rock "Héroes del Silencio"

1960.- Nace el actor español Antonio Banderas. Destaca por su actuación en películas como "Laberinto de pasiones", "Matador", "Atame", "La máscara del Zorro" y su secuela y "Frida".

1947.- Nace el músico británico Ian Anderson, vocalista, flautista, guitarrista y miembro fundador de la legendaria banda "Jethro Tull".

1932.- Muere el perro Rin Tin Tin. Filma para la Warner Brothers "The adventures of Rin Tin Tin". Tiene un programa de radio, un valet, un chef, y un chofer con todo y carro. Su hijo, del mismo nombre, actúa en los 30.

1912.- Nace el novelista brasileño Jorge Amado, autor de novelas que compaginan la crítica social y la inspiración folklórica, como "Doña Flor y sus dos maridos" (llevada al cine con Sonia Braga), "Tierra sin fin" y "Tieta de Agreste", adaptada a telenovela. Muere el 6 de agosto de 2001.

lunes, 9 de agosto de 2010

FRASES DE PATRIA:

FRASES DE PATRIA:

“Donde mora la libertad, allá está mi patria…” Benjamín Franklin

“La Patria no es bandera, ni es himno, ni es ruido. La Patria es esfuerzo creador, es sentido de responsabilidad social, es respeto a la razón y es amor a la libertad…” Luis A. Ferre

“Nadie es patria. Todos lo somos…” Jorge Luis Borges

“Se puede abandonar a una patria dichosa y triunfante. Pero amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella...” Maximilien Robespierre

“La patria no existe sin el amor de sus hijos…” Antonio Maura

“La patria no es patrimonio de ninguna fuerza. La patria es el pueblo y nada puede sobreponerse al pueblo sin que corran peligro la libertad y la justicia. Las fuerzas armadas sirven a la patria sirviendo al pueblo…” Evita

“Todos los pueblos del mundo que han lidiado por la libertad han exterminado al fin a sus tiranos…” Simón Bolívar

“Primero el suelo nativo que nada. Nuestra vida no es otra cosa que la herencia de nuestro país…” Simón Bolívar

“La patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se la sirve, pero no se la toma para servirse de ella…” José Marti

“Doloroso es perder la patria, más doloroso temer esta desgracia, y dolorosísimo los dos infortunios juntos…” Séneca

“Para servir a la patria nunca sobra el que llega ni hace falta el que se va…” Venustiano Carranza

“Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aunque uno tenga en tierra extraña y lejana la mansión más opulenta… “Homero

“La patria no es de nadie: y si es de alguien, será, y esto solo en espíritu, de quien la sirva con mayor desprendimiento e inteligencia…“ José Marti

“Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella..”.Manuel Belgrano

“La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie” .José Marti

“Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya…“ Séneca

Reflexiones: / DECLARACIÓN DE AMOR AL MEDIO AMBIENTE

Reflexiones:
DECLARACIÓN DE AMOR AL MEDIO AMBIENTE

Extraído de la Carpeta Informativa del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Remontémonos al año de 1854... Franklin Pierce, quien fuera presidente de los Estados Unidos de 1853 a 1857, trató de comprar las tierras de una tribu piel roja. La respuesta a dicha proposición fue formulada por el jefe Seattle, un hombre que era filósofo y poeta sin saberlo, y también un profeta que pudo prever el desastre ecológico que provocaría el hombre blanco.

He aquí sus palabras . . .
¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas ¿Cómo podrán ustedes comprarlos?. Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo. la savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.
Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando comprenden sus paseos entre las estrellas; en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; éstos son nuestros hermanos. las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por lodo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado. También el gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ella consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros,

El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados: Si les vendemos la tierra, deben recordar que es sagrada, y a la vez enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de la vida de nuestra gente. El murmullo caer del agua es la voz del padre de mi padre. Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos.

Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.
Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño, que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistarla sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Les secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados, Trata a su madre la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás sólo un desierto. No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos.

Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo. ¿Para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?. Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja ya que todos los seres comparten un mismo aliento la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire nos es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada; como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Por ello consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondrá una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo de otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué sería del hombre sin los animales?. Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que suceda a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con la vida de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos. Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado. Todo lo que le ocurra la tierra les ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él es sólo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace así mismo
Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con él de amigo a amigo, queda exento del destino común. Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece, lo mismo que desean que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El, y si se daña se provocaría la ira del Creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminen sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.
Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes. ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.

INDOLENCIA : Por Pedro Castillo

Hay pequeñas cosas que desencadenan sentimientos, reflexiones, hacen brotar preocupaciones que ya se incuban en nosotros o, incluso, nos hacen recordar otros asuntos, vinculados o no con el hecho concreto del que se trate. Algo de eso acaba de sucederme. Era una de estas tardes, calurosa en extremo, de la semana que acaba de concluir. Como es ya costumbre, el automercado no tenía encendido el sistema de aire acondicionado. La persecución de “grandes consumidores” de electricidad amedrenta a cualquiera y hace que se prefiera someter, a clientes y visitantes, al calvario del sauna obligado, en el que se han convertido esos establecimientos. Una joven, en incipiente estado de preñez, repentinamente se sintió mal. La joven hubo de sentarse en un pequeño sobrepiso, al lado de dos bultos de harina pan que allí se encontraban, su cara lívida, sus manos temblorosas, su frente sudorosa, revelaban que no la estaba pasando bien. Presurosa, su acompañante se le acercó y trató de “echarle aire”, mientras no menos de una docena de personas observaban, de cerca, sin reacción alguna, lo que ocurría.

Mi esposa y yo nos acercamos y ayudamos en lo que pudimos a reanimar a aquella joven a la que ofrecimos trasladar al Hospital Naval -la institución de salud más cercana- y, de seguidas comentamos entre nosotros: “Qué indolencia…“, es como no darse cuenta que estamos en este mundo necesitándonos los unos a los otros, que la solidaridad, el apoyo, la ayuda mutua es lo que hace más llevadera la vida de todos. Esta reflexión nos llevó, rápidamente a otros asuntos, tan vinculados a la actitud que cuestionamos como muchos otros: ¿Qué nos pasa?; ¿Qué cosa tan terrible ha pasado con nosotros que somos capaces de ver una persona en la calle víctima de un accidente, una agresión o una enfermedad y no mover un dedo para auxiliarla?; ¿Porqué hay gente que es capaz de ver a otro hasta en trance de muerte y no hacer lo necesario para que sea atendido en un hospital?. Avanzamos en nuestra reflexión y terminamos preguntándonos, también: ¿Qué cosa ha podido hacer que los mismos venezolanos que dimos al mundo lecciones de solidaridad y sentido humano, apenas hace unos años -en 1999- hayamos terminado odiándonos, agrediéndonos, matándonos, rechazándonos los unos a los otro?; ¿Qué se ha hecho de nuestro encomiado y encomiable carácter jovial y dicharachero que nos hacía tratar como hermanos hasta a los que veíamos por primera vez?.

Seguimos adentrándonos en nuestra búsqueda y no surgieron más que nuevas e igualmente inquietantes preguntas: ¿porqué quienes “gobiernan” Venezuela han convertido en una especie de deporte nacional el avasallar, menospreciar, agredir, insultar, violentar en sus más elementales derechos, a ciudadanos desamparados por quienes deben aplicar la Ley y preservar el orden institucional del país…?; ¿porqué lo permitimos y hasta lo avalamos?; ¿Por qué muchos guardan silencio frente a hechos tan graves?. ¿Cuánto hemos cambiado o cuánto hemos dejado al descubierto de nosotros mismos?; Cuanto tendremos que cambiar para volver a ser la tierra de todos que hemos de ser?

Solo una conclusión se nos asoma, por encima de tan graves preocupaciones, que si bien nos asaltan desde hace ya bastante tiempo, brotan como manantial, a la luz de un hecho fortuito, casual y tal vez banal, que nos ha revelado, de manera elocuente lo que estamos perdiendo como seres humanos: Venezuela, nuestra Venezuela habrá de recuperar su condición de pueblo unido, hermanado, solidario, respetuoso y defensor de la condición humana, o seguirá rodando por el peligroso despeñadero de la indolencia, que sólo conduce a la catástrofe a los países que se quedan sin el alma que los hace patria y nación.

Soy contrario al autoritarismo militarista que nos gobierna; soy contrario -también- a la restauración política que algunos pocos anhelan; pero lo que sí creo es que tendremos que volver a ser hermanos o pronto dejaremos de ser patria y nación para convertirnos en hacienda.

Pero hay razones para el optimismo. Tengo la seguridad de que pronto habrá una Venezuela de todos, en la que a todos nos duela lo que le pase al otro, y cuando digo al otro lo hago, por supuesto, no tomando en cuenta ninguna diferencia de carácter político, religioso, racial o social. En esa Venezuela lo único que no puede caber es la indolencia.

Navegaciones y sueños de una a otra lengua /JOAQUIN MARTA SOSA

"NAVEGACIONBES Y SUE3ÑOS DE UNA Y OTRA LENGUA"
Discurso de incorporación como individuo de número (sillón E) a la Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Española
Por Joaquín Marta Sosa | 2 de Agosto, 2010

Andando con mis torpes pasos callejeros, me atrevo a recordar a Fernando Pessoa. Él nos ha dicho con las palabras de su iluminado heterónimo Bernardo Suárez, que su patria es la lengua portuguesa, no Portugal sino su lengua. Si esto es cierto, su consecuencia es, en mi caso, la de contar con la fortuna de poseer dos patrias, la de la lengua pessoana y la de esta otra, la que se construyó entre nosotros, venezolanos, con la argamasa vital de Castilla pasada por las prédicas gramaticales y poéticas de Andrés Bello, y cernida por una larga y fructífera cultura de mestizaje. En estas breves líneas ya lo he dicho todo, pero la historia es más larga.

Empezaré por el niño que fui unos sesenta y tantos años atrás, ingenuo habitante de una aldea anónima del norte portugués, Nogueira, cercana al mar (toda una premonición), pobre, rural, honesta, trabajadora, clerical, con apenas una escuelita donde todos los niños pasaban por las manos de una única maestra de orden y palmeta. En su escueto salón nunca entré, pero asistía a clases acodado en una de las ventanas desde el lado del camino por donde mugían bueyes y parroquianas y parroquianos salpicaban sus chismes.

En esa aldea de mis mayores, pequeña y suave, me sorprendió el habla, y de esta adquisición se valió mi tío-abuelo para darme a memorizar sus proclamas de anticlericalismo sarcástico y rijoso, y ponerme a discursearlas frente al cura, justo cuando la procesión de Jueves Santo se detenía en la puerta de nuestra casa. Este tío-abuelo venía a ser un personaje absolutamente excéntrico en aquel poblado cuyo horizonte estaba precariamente armado por la idea de que en algún lugar se disputaba una Guerra Mundial, por la noción de que Lisboa estaba al otro lado del día y de que América era el sueño de los pobres que creían a pie juntillas en la ilusión de llegar a ser ricos. Ese tío-abuelo no creía en nada de eso, al punto de que se retiró de los lugares concurridos de la aldea para irse a vivir en una colina misteriosa, donde su casa apenas podía vislumbrarse entre la tupida fantasmagoría verde del pinar.

Un día en que el invierno crudo azotaba aquellos caminos de barrizales, anunciada ya nuestra partida hacia América donde, imaginaba con fervor, nos haríamos ricos, decidí por mi cuenta despedirme de ese dios tutelar. Desde la puerta de su casa me sorprendió el hecho de que no había nada de lo que esperaba, de lo que tenía por costumbre ver y usar en la mía. Pues sí, tienen razón, mi abuelo está loco. No obstante, gracias a esa edad donde sólo es fascinante lo que nos regala cada día en descubrimientos y novedades, me atreví a entrar. ¿Y por qué no tienes sillas? ¿Por qué no tienes gallinas, ni conejos, ni ollas, ni fogón? ¿Dónde está tu cama, tu armario? De nada de eso tenemos necesidad, Joaquín, ninguna necesidad. Lo que está aquí es lo único que vale la pena. Cuando te mueres se llevan tus muebles o los queman, pero los libros, aunque también se los pueden llevar y quemar, siguen existiendo porque alguien, muchos, en otros lugares los tienen y los leen, a pesar de que estos que ves aquí se lo vendan a la fábrica para hacer con sus despojos bolsas de papel y cajas de cartón.

Es así como ese día, invalorable como puede imaginar cualquiera, aprendí tres cosas fundamentales. Que existían unos objetos más o menos pesados, llenos de hojas de papel pintadas como con paticas de mosca, que mi abuelo denominaba libros, palabra que venía a mí por primera vez. Que los llamados libros se podían leer. ¿Y eso, leer, qué es? Pues, Joaquín, que sin detectar ni un solo sonido puedes oír perfectamente todo lo que dicen. Abuelo, no sabía que es posible escuchar lo que no se dice. Claro que sí, me respondió, pero sólo si se escribe. ¿Y eso qué es? Entresacó de aquel barullo, los estoy viendo otra vez en sus manos poderosas de leñador jubilado, cinco tomazos verdes. ¿Ves lo que dice aquí? Veo lo que está ahí, abuelo, pero no escucho lo que dice. ¡Ah! Es que tienes que aprender a leer. Así, supe que los libros sirven para escucharlos y que eso se aprende y se llama leer. ¿Y cómo es eso de que si te los roban, se los llevan o los queman, aparecen en otra parte, en otra casa con otra gente? Bueno, la silla de tu casa es la silla de tu casa, de ninguna otra. Hay otras en otras casas, pero son distintas, son otras. Pero un libro, cualquier libro, tiene mellizos a montones, así que si se te pierde alguno o te lo quitan, siempre encontrarás a su mellizo en otro lugar y cualquier día. Bueno, esto de que había algunas cosas, los libros, capaces de estar en cualquier parte al mismo tiempo y no morir nunca aunque los quemasen, sólo era posible si fuesen Dios. Abuelo, el cura nos remacha esto todos los domingos: Dios está en todas partes, en cualquier hora, y ve y escucha todo lo que dices por los siglos de los siglos eternos y amén. Tiene razón el cura, Joaquín, pero él es un ignorante, no sabe que el verdadero Dios son los libros, está en ellos. Y a ti que no se te olvide esto en esa tierra a donde te llevan, que no se te olvide nunca.

La verdad es que lo olvidé, pero más tarde, como dice la canción, “se me olvidó que te olvidé”, y tras algunos años, volví a ellos y, lo más importante, ellos me encontraron. Pero en medio ocurrieron muchos otros sucesos.

En Nogueira, mi lengua era puramente oral, no pasaba de ser habla, y todo en ella remitía a una sensación de mundo donde los pájaros, las aguas, los esforzados bueyes, las borracheras de los leñadores y sus cantos que atronaban en la taberna la noche de los sábados, los sermones en la iglesia, constituían la totalidad del tiempo, del espacio y de las emociones. Una lengua, para mí aún sólo habla, apta para el murmullo, para las lentitudes del silencio, directa y simple como la lluvia, fue mi alimento de entonces. Capaz también del sobreentendido o de la alusión velada a la que obligaban aquellos días del patéticamente soberbio y espantosamente vil y envilecedor gobierno de la dictadura salazarista. Lengua plena de sonoridad armónica, explícita en su modo de indicar, informar, denotar. Claro, en esa lengua convivían varias hablas. La de los adultos resultaba casi siempre incomprensible, salvo en aquellos vocablos que aludían a los materiales terrestres: pan, aceite, gripe, diarrea, vaca, vino, fuera. Cuando se apartaba de esa solidez designativa para incursionar en las zonas donde el volumen de la conversación se reducía casi hasta lo inaudible, era como si emergiese una lengua extranjera.

La de los niños, la mía, era una lengua ruidosa, construida para imponerse a los otros, para no pasar jamás desapercibido, para subrayar que teníamos un lugar bajo el sol que nadie podía usurpar, y designar con ella nuestras intocables propiedades: trompo, china, metras, caramelo. Nuestra habla jamás descendía al murmullo, era alta y clara, y la estrategia para romper sus estrecheses consistía en echar mano de los vocablos gruesos, los groserías rotundas que clonábamos de los mayores sin saber a ciencia cierta su significado, pero que al provenir de ese mundo donde queríamos llegar lo más rápidamente posible, los tomábamos como palabras capaces de decir lo indecible y que nos servían de entrenamiento para los adultos que alguna vez tendríamos que ser.

Con esas dos coexistía la de los comerciantes, que nos parecía la más sabia de las lenguas, pues nadie como el carnicero para explicar los misterios de la anatomía del cochino obeso, o como el verdulero para alabar las virtudes de la col, o el panadero que nos contaba todo sobre harinas y hornos pero también sobre las ratas opulentas que solían saquear sus panes y con las que ejercían el tiro al blanco con la precisión de un metrónomo.

Y aún debo dar cuenta de una cuarta, la de los curas sucesivos de la iglesia del pueblo, formal, ritualista, ceremoniosa, incomprensible en general, particularmente para los niños que nos aburríamos pecadoramente hasta que la campanilla del monaguillo nos regresaba a la vigilia o nos sacudía de la cabeza algún plan infalible para robar manzanas en el huerto del más contumaz y pichirre de los aldeanos. De esta comarca del habla sólo me aprendí, y de memoria, una frase: “Y Jesús dijo, dejad que los niños vengan a mí”, que en aquel mundo más o menos agreste, sin noción alguna sobre nada parecido a derechos humanos, y mucho menos derechos del niño, resonaba a mieles y quimeras. Sí, los mayores nos querían y protegían, pero los castigos a nuestras faltas eran inmisericordes, y nada de privilegios a cuenta de niños, nada. Así que alguien, ¿quién sería ese Jesús?, que ordenaba que se le permitiera a los niños rodearlo, tan distinto de nuestros parientes, que nos espantaban casi siempre de su cercanía, se levantó en nuestro imaginario como la primera de las maravillas.

Ya ven, el lenguaje de un niño se va formando desde el precipitado de todas las fuentes a las que se vincula, y no se reduce a imitar el lenguaje de los mayores, sino que va seleccionado lo que le viene como anillo al dedo por útil y utilizable, y de resto inventa su propio léxico, y en ocasiones hasta una sintaxis particular. Esa es la alforja para que sus sentidos y su conciencia en alza le sumerjan en el mundo de sus iguales y sus mayores, al mismo tiempo que va armando el suyo propio.

Lenguaje plagado de interrogantes, pero no porque existan dudas sino porque hay vacíos en el saber. La lengua como portadora de incertidumbres nos asalta mucho después, ya en la adolescencia. El niño tiene espacios “provisionales” de ignorancia, o así lo asume y entiende. Para él no hay nada que no tenga respuesta, el misterio o los enigmas no existen, lo insondable no forma parte de su cosmos. Por tanto, la lengua que llevaba en sus bolsillos aquel niño que sale de Nogueira una madrugada del marzo invernal de 1947, era un instrumento asertivo, una red donde el universo entero se encontraba atrapado y a su disposición, a pesar de que no sabía leer, o acaso por eso mismo.

Atravesar la Mar Océano como la llamó el Almirante, fue una experiencia deliciosa, una aventura en el sentido más gozoso del vocablo. Saber que el mundo no terminaba al dar un paso más allá de los límites de Nogueira; que el agua del mundo no era exclusivamente la que corría por el discreto cauce del río de la aldea, tan discreto que nunca mereció otro nombre que no fuese “el río”; que las gentes del mundo podían ser, por ejemplo, negras y con el cabello garabateado; todo esto configuró mi primer asomo a la vasta pluralidad de la vida humana y de sus entornos. Y, por supuesto, al toparme con una lengua incomprensible sufrí el asombro mayor, es decir, el desconcierto implícito en la tremenda certidumbre de que la lengua de Nogueira no era la lengua universal. Pero, a diferencia de lo que puedan estar pensando, esta desilusión no me empujó a la zozobra sino a la alegría de saber que había otra lengua y que aprendiéndola era probable, imaginaba, que pudiese desvelar, por fin, esa zona de la realidad todavía vedada para mi, aquella en la que los adultos hablaban entre sí cuando nos mandaban a jugar a la calle. Qué bueno, me dije, ahora sí que voy a saberlo todo.

La realidad, como siempre, no se compadeció de ese optimismo, y afirmar contra todos durante los primeros días, semanas, meses, que mi habla, la que yo suponía que se hablaba en el orbe entero, y que, por tanto, cualquier lengua era una simple extensión o continuidad de la fundada en Nogueira, no me sirvió de nada. Ignoraba por completo, se lo pueden imaginar, que pudiese existir algo tan exótico e irrazonable como una lengua que se hablara sólo en un sitio y por unas personas determinadas. Lo de “lenguas extranjeras” no cabía en ningún lugar de mi imaginario. Estaba persuadido de que sólo había una lengua y poniéndole mucha imaginación al caso, sólo atisbaba la remota posibilidad de que quizás en otros lugares, otras gentes la usaran y conocieran más extensamente. Pero no me lo creía del todo.

Pero eso de aprender a hablar de nuevo sí que me perturbó, tanto como la única consecuencia que tuvo mi portugués, la de convertirme en diana de todas las burlas del barrio de Sarría, contra las cuales me refugiaba en el vermú y el matiné que pasaba el único cine del lugar, el primero que veía en mi vida, y donde comencé a masticar un venezolano más o menos difractado por su cruce con mexicanismos y argentinismos, aprendidos en las películas de Tin Tán, su carnal Marcelo y de Luis Sandrini, a quienes les doy gracias desde este lugar y tiempo porque me enseñaron que una lengua también puede tener modalidades, y muchas, para hacer reír, yo que pensaba que lo esencial de cualquier lengua venía atado a su capacidad para sobrecogernos ante los amenazadores regaños paternos o los llantos desconsolados de la madre cuando se asfixiaba de nostalgia, imaginando, y estaba en lo cierto, de que nunca más volvería a bailar en la romería dominical de su pueblo para celebrar a San Cosme, o también para contarnos las historias de una muerte provocada por las brujas o la de un aldeano desaparecido en un pueblo de nombre tan improbable como Curarigua, tragado por las caderas de una mulata olorosa a orgía de sexualidad y erotismo sobre lo que en Nogueira pesaba la peor de las prohibiciones, la del desconocimiento de su existencia. Qué les puedo decir sino que esa lengua nueva parecía un portento de tanto que nos ampliaba las posibilidades de mundos y de vivires.

También fue el barrio de Sarría el que me asomó el hocico de la política, materia ignota y desterrada en el Portugal de la tiranía de Salazar. En efecto, en su Plazoleta, en plena campaña por la Constituyente, todas las noches se congregaba la feligresía de algún partido, pero mi madre, católica hasta el sacrificio, sólo se decidió a asistir cuando oyó que el orador sería un doctor Caldeira, así lo pronunció toda su vida, social cristiano para más señas, cuyo nombre siempre lo asoció al más suculento plato que los portugueses se regalan especialmente en la noche navideña, la caldeirada bien rociada de aceite virgen de oliva sobre el bacalao acarreado de los mares del Ártico. Y miren ustedes por dónde comenzaba a abrirse la primera trocha para mis incursiones en política unos diez años después. Pero volviendo al ahora de esa noche de mitin, se me ofreció un banquete delicioso, el de un empleo de la lengua que era tanto musical como gestual. Me fascinó aquel orador que me enseñaba el uso de registros disímiles de voz, desde el bajo profundo hasta el agudo más alto, exprimiendo así las capacidades tonales de las palabras de esa habla a la que apenas me acercaba hasta donde me era permitido por la medrosidad ante ese animal que aún no domesticaba. Y también sus empleos teatrales, su acompañamiento de ademanes y mímicas, de torsiones de cuerpo y rostro, como expresión de un apasionamiento sin freno, de una entrega sincerísima a los asistentes.

Esta lengua, me dije mientras regresábamos a la casa de vecindad, se habla con todo el cuerpo, con todo lo que te puede salir de la garganta. No es tan sólo una suma de palabras que encadenas como un retablo de hielo, a ésta hay que meterle sangre y corazón a todo lo que den. Bien complicado, pues, muy complejo, reflexionaba, eso de meterse una lengua nueva en el bolsillo de tus usos y costumbres.

Luego vino la increíble experiencia radiofónica. Toda la casa de vecindad pegada a lo largo del día a los debates y votaciones de la Asamblea Constituyente del 47. Unos discursos magníficos que, según cuál fuese el orador, aplaudía una orilla de la casa y denostaba la otra. Aquellas voces que me parecían tan bien temperadas, como una serie interminable de solistas que interpretaban distintos movimientos de una misma sinfonía. Yo no entendía absolutamente nada, tanto por carencias idiomáticas como por ignorancia acerca de aquellos asuntos que, supuse entonces, sólo estaban al alcance de unos extraños predestinados que cabían, todos, en el reducidísimo espacio, un milagro verdadero, de la radio de la Madama, aquella enorme y espléndida trinitaria que parecía sabia en todos los saberes mundanos y sagrados.

Así, pues, una lengua podía hechizarte sin que entendieras nada de lo que se dijese. Una lengua podía tener sentidos ocultos, hechicerías curiosas en sus sonidos, podía embrujarte. Y lo hacía conmigo, horas y horas pegado junto a Moisés, el eterno timador de los portugueses con una apuesta que llamaba dupleta que le permitía vivir toda la semana sin levantarse antes de las once de la mañana ni acostarse antes de las dos de la madrugada, siempre prometiéndole a cada portu la oportunidad de hacerse rico al domingo siguiente. Una lengua también podía ser, pues, un bálsamo que vendía promesas cada semana, promesas que la naturaleza persuasiva de esa lengua podía renovar sin deterioro hasta la consumación de los días sin perder un ápice de su atractivo y pese a que jamás ningún portu se llevó el dinero de la dupleta. Una lengua, ésta, no se constituía tan sólo de realidades sino también con promesas. “No queremos realidades, queremos promesas” se leía hace unos años en una pared del barrio mexicano de Tampico. Nada nuevo bajo el sol, pensé, era eso mismo lo que aquellos inmigrantes portugueses, trinitarios, húngaros, martiniqueños, le pedían a la dupleta de Moisés en el cuarto 27 de la casa de vecindad de Sarría. Y la única verdad indoblegable de esa petición radicaba en la promesa que se ofrecía, jamás convertida en dinero, sino abrasada en palabras que la renovaban para atemperar los sufrimientos de una semana interminable de trabajo agotador. La lengua también podía regalarle a los adultos la imaginación de la felicidad, por unas horas sí, pero felices ante las posibilidades del futuro. Una lengua, pues, hecha de tiempo y en el tiempo, podía escaparse de él llevándonos con ella en un viaje del transterrado hacia el transtiempo, hogar donde cada deseo se cumplía puntualmente según se pidiera.

Esa “casa de vecindad”, y todas las demás, consistía en un interminable corredor en cuyas orillas se abrían puertas que daban cada una a un cuarto que estaba rentado por una familia. En cada cuarto una familia entera, salvo en el caso aquellos que tenían algo más de posibilidades y alquilaban dos, una para el matrimonio y otra para los hijos. El corredor terminaba en un espacio muy amplio, techado y dividido en cubículos donde cada familia tenía su fogón, su cocina o su primo a kerosén. Esta cocina se transformaba cada día en una suerte de mercado colectivo donde las mujeres se intercambiaban chismes y recetas, platos con porciones de lo que cada una cocinaba y consejos para atar corto a los maridos, mientras sus hijos jugábamos a lo que se nos ocurría, normalmente a inventarnos universos. Por ejemplo, la recogida de basura donde uno de nosotros hacía de camión, otro de chofer y capataz y el resto de recogedores de desechos que no existían sino en nuestras cabezas: recógeme esa mano de cambures podridos, no dejes tirado ese sofá apolillado, a ver si me acercas ese pipote con lonjas rancias de lechoza. Me atrevo a pensar que si los adultos de la Caracas de hoy cultivasen el espíritu lúdico y jugasen a “recoger la basura”, estaríamos en una ciudad más limpia, pues los gobiernos, es de lamentar pero es una verdad inoxidable, por lo general no sólo son ineficientes sino que por naturaleza carecen de imaginación lúdica o de cualquier tipo.

Retomando nuestro cauce, no vaya a ser que los gobernantes se enfurezcan, éste suele ser el hábito que mejor cultivan, me di cuenta de que la lengua también inventaba mundos en los que se podía vivir jugando horas y horas, bien a la dupleta, bien al acopio de basura, igual a ser millonarios con las tapas de cerveza como moneda, y todo sin descanso. La lengua no estaba circunscrita por el decir de lo tangible, también se desplegaba hacia aquello que las magias de la imaginación lúdica ponían ante nuestros ojos, acostumbrados a esa edad a ver todo lo que decidiéramos ver. Creo, hoy, que fue ésa mi primera lección práctica sobre los poderes poéticos de la lengua, de esta lengua en que les hablo.

Seis meses después pasamos a vivir en Agua Salud, Territorio Comanche de Catia, donde habité los años siguientes bajo una granizada de burlas sangrientas y sangrantes con las que se mofaban de mi irredento portuñol, y que me obligaron a quitarle a más de uno “la pajita del hombro” para entrarnos a trompadas, y que en cierto sentido me sirvieron para ratificar tangiblemente que el mundo era más ancho que Nogueira, que se extendía mucho más allá de Portugal, que el mango y el aguacate podían sustituir ventajosamente al diauspiro y las castañas, pero que la lengua, esa sí que era un desafío, mi primer desafío crucialmente vital.

Un buen día, en pleno descampado que servía de campo de beisbol para las manadas del barrio, compadecido de mí el adulto que servía de ompayer, que además era quecher suplente del Venezuela en la Liga Profesional, me incorporó a uno de los grupos y me mandó para el aufil, para que te entrenes atrapando flais. Allá me fui, contento como pocas veces en mi vida. Después del cuarto flai que no atrapé porque ni siquiera intenté hacerlo, pues suponía que la pelota debía venir derecho a mi guante, tal y como los futbolistas se pasaban el balón al pie, me sacaron del juego bañado por la más torrentosa de las pitas que se haya escuchado jamás en el mundo, seguida por imitaciones masivas y grotescas de mi portuñol. Con la cara bañada en lágrimas y mocos de rabia absoluta, me volví hacia el grupo y les lancé a la cara, desconozco si me hice entender, mi primera voz de combate: “voy a hablar el venezolano mejor que todos ustedes, filosdaputa”. Llegué a mi casa donde conté el altercado, y mi padre, en la mejor tradición nogueirense, me dio una tunda reclamándome que no hubiese matado a golpes “a esos pretos”. Seguía aprendiendo. Esta vez que sí, que hay idiomas distintos, como hay gentes distintas, como hay frutas distintas. Y, además, así como mi respuesta a las burlas fue retarme a hablar mejor que todos ellos, mi contestación a la tunda paterna fue la de jurarme que siempre preferiría la palabra a los golpes, al menos mientras no corriese peligro mi vida, caso en el cual, mejor que entrarse a leña sería, como dicen o decían los adolescentes de hoy, “pirarse con la chola a fondo”.

Así que, de alguna manera y según las pautas de la época, una de las cuales era que “la letra con sangre entra”, lo que en mí entró con sangre fue la lengua nueva, la letra vendría después. Pero les aclaro, no guardo en mi memoria sensación alguna de drama, del poner pies en tierra como su estuviese precedido por una catástrofe en el centro de mi todavía lábil conciencia o espíritu, no, por el contrario, lo recuerdo como un tónico, como un euforizante.

No, no crean ustedes que me dediqué de inmediato a la literatura para convertir en hechos mi amenaza. Eso no estaba aún a mi alcance. Mi familia apenas si era alfabeta, jamás estuvo expuesta a nada parecido a la cultura; más allá de la rural y popular, nunca tuvo a la escritura ni siquiera como interés y menos como oficio. Para ellos, los escritores eran gente de otra galaxia, extraños, de costumbres engorrosas, locos como mi tío-abuelo o insensatos y temerarios como Camoes. Lo que estaba a mi alcance todos los días era la vida cotidiana de un barrio popular, desde el cual se avistaba el Palacio de Miraflores, muy caraqueño con su habla peculiar, contundente y rasera. Nada de la tersura de la coloquialidad portuguesa o de la oralidad natural de mis amigos ya lejanos, en la que hasta las groserías tenían un dejo como nostálgico, sonaban a fados despechados, el canto emblemático de la voz portuguesa, más que a pedradas que lanzaban las cuerdas vocales como pareció el hablar de Catia.

Puedo contarles que la primera palabra usada en esta tierra, que ingresó, poderosa y sobrada, en mi vocabulario, la escuché un domingo soleado. Sería como la una de la tarde cuando salí de la casa, una pensión que regentaba mi madre para los albañiles que mi padre traía desde la aldea para trabajar en la construcción. La calle estaba sola, vacía de todo. Apenas se escuchaba el sonido de las radios que, me pareció, brotaba de todas las casas. Caminé hacia el descampado de beisbol. Nadie. Me asomé por la calle de la pulpería. Nadie. El botiquín, abierto con unos parroquianos que en silencio de sepulcro tenían todo su ser pendiente de lo que, ignoto para mi, emitía una radio de carcasa enorme. Agarrotado por aquella soledad de domingo, que es cuando pegaba más, tomé el rumbo de regreso a la casa. Iba a mitad de cuesta cuando, repentino como un rayo inesperado, explotó en todas las casa un grito aterrador y unánime: ¡JON-RÓN! Se trataba del partido inaugural de la temporada de pelota profesional y jugaban Caracas contra Magallanes. Vidal López acababa de ponerla en los blichers para dejar al Cervecería en el terreno. Como por un conjuro de otro mundo, las puertas de todas las casas se abrieron y la gente emergió como al llamado de un milagro del cielo, inundó las calles, se bañó en cerveza, se abrazaban sin distingos, me abrazaron, “portuñito, nueve arepas al Caracas”.

Con ese abrazo me sentí, por fin, acogido, y ya sereno y rebosante de júbilo, me hice otro juramento (van a pensar ustedes que mi vida de aquellos años consistía en ir de un juramente a otro, y no les falta razón, pero déjenme preguntarles: ¿qué puede hacer alguien que a los seis años se siente en medio de ninguna parte, sino defenderse a base de unos juramentos que le inoculen la enérgica seguridad que tanta falta le hace?). Esta vez el juramento fue un poco más sencillo y realizable, a años luz, por supuesto, de juramentos célebres como el proferido en Monte Sacro. Fue una promesa privada y sin avidez de historia. Prometo que nunca voy a olvidar esta palabra, jonrón, ella obró el milagro. Cada vez que esté en peligro diré jonrón para salvarme. La próxima vez que mi padre venga con la correa diré jonrón y lo paro en seco. Claro, el conjuro no funcionó, pero tenía mi primera palabra, mi primera gema de la lengua a la que había viajado. Y así puede comenzar el aprendizaje de un idioma, con una palabra evidente, que en mi caso no podía ser mamá, como le ocurre a la mayoría, porque este trasiego era ya con mi lengua segunda, y fue jonrón, palabra lúdica que me colocó de manera fulgurante en la conciencia del idioma como campo de relaciones en la vida social, no como propiedad privada que pudiese hacer y deshacer a mi antojo como hasta entonces me figuraba.

Norberto, el encalador y huésped en la pensión de mi madre, entusiasmado con los caldos alcohólicos del Caribe, supuso que JON-RON era una pócima para levantar el ánimo más depresivo; llegó al botiquín “Tongolele” de Agua Salud, a escaso centenar de metros de la pensión, y pidió una copa abundante del menjurje; el cantinero le tomó la palabra y le sirvió un brebaje que se hizo famoso por aquellos territorios: el JON-RON del TONGOLELE, que provocó furiosas trifulcas entre quienes querían hacerse de un trago, en particular entre los soldaditos que el fin de semana acudían a sacudirse el cuartel en una casa contigua al botiquín, a la que distinguía una sospechosa bombilla roja que se encendía a las seis de la tarde y se apagaba puntualmente a las seis de la mañana de todos los días.

Jonrón. ¿Quién lo diría? Las lenguas son muchas, lo entendí entonces, sin dudar: cada vez que atravieses el mar vas hacia una lengua distinta; cada lengua debes aprenderla para saber qué es lo que vibra en ese lugar nuevo del mundo. Creo que entonces el mango comenzó a saberme a gloria cuando dije la palabra “mango”. Claro, es que cuando tienes que sustituir un idioma por otro, o sobreponer el uno al otro, lo que te reverbera en la conciencia ya no es el lenguaje como dato natural de la realidad, sino como decisión construida por los que resuelven entenderse. Quiero decir, para el niño que emigra de Nogueira, la palabra alface tenía que servirle en cualquier lugar del planeta para pedir lechuga, pues de qué otra manera puede llamarse la lechuga que no sea “alface”, que es como se llama, creía, por naturaleza. Pues no, cada mínimo componente de la realidad exigía de ti que fueses capaz de nombrarlo, y si ya estaba nombrado, tu obligación era aprenderte el nombre y no olvidarlo pues si lo hacías aquello que nombrabas con esa palabra, dejaba de existir.

Uno de los hechos más curiosos, y que me ha dado vueltas por la cabeza todos estos años, es el de mi dificultad inicial tanto para hablar como para escribir, digamos, cartesiana, racional y cerebralmente, en la lengua que iba adquiriendo con lentitud pero de modo creciente. Y la poesía vino en mi auxilio. Descubrí un lenguaje que podía ser simbólico, alusivo, sin necesidades gramaticalmente rígidas y, más o menos, comencé por hablarlo así, como si se tratara de una emisión lírica que notificaba pero que, al mismo tiempo no decía del todo ni explícitamente lo que quería transmitir. Era maravillo hablar o escribir sin atenerse al embridamiento de unas reglas que me superaban. Poco después, el periodismo vino en mi auxilio. Me hice adicto a la elaboración de periódicos murales en la escuela y en el colegio, y por ellos mi pensamiento se fue centrando, la escritura adquirió contornos definidos y el habla comenzó a ser precisa, normada. Vean, años después mi primera publicación fue un libro de poemas, a los que siguieron otros, y pasado otro buen tiempo terminé dirigiendo un diario y hasta un canal de televisión. Y les confieso una verdad, el rigor del articulismo, su exigencia de centralidad y transparencia, su demanda de lo inmediato y fulgurante, resultó una escuela formidable para adueñarme de los requisitos racionales de esta lengua, de su ritmo veloz, de su ingenio para lidiar con lo que se le presentase. Y por su lado, la poesía me permitió abordar y no abandonar sus territorios emocionales, interiores, transtemporales. Mi poemario Sol cotidiano (1981), y muchos otros poemas, fue el intento de hermanar en la complicidad al periodismo y la poesía, respiración y corazón, cuando son buenos, de buena parte de lo mejor de cada lengua. Fértiles nutrientes de mi trayecto primario, y del posterior, el más maduro, en los desafíos de esta lengua, sin descreer ni abandonar, al contrario, fortaleciéndolos, los vínculos con mi origen.

Es el momento de presentarles a Helena Benítez. Soltera a sus cuarentitantos, regentaba una “Escuela paga”, es decir, enseñaba primeras letras y aritmética por un estipendio semanal. Allí empezamos todos los del barrio a enfrentarnos con la gaya ciencia, yo era el único hijo de musiues y musiú yo mismo. Con la maestra Helena, cariñosa y suave, maternal con sus diecisiete alumnos, de ésas que algún día soñamos que se llenaría el país para empinarlo, supe, por fin, de las razones de mi tío-abuelo, porque ella me enseñó a leer y a escribir, que en mi contabilidad de hoy han sido mis instrumentos fundamentales para abrirme camino, y que he usado hasta la extenuación. Pero algo más. Ella era prima de Héctor Benítez “Redondo”, de uno de los legendarios del Mundial de beisbol del 41 que ganó Venezuela. Así que, hablando y hablando sobre la gesta, fui enseñado en palabras, entonaciones, arrastre y encadenamiento de frases, matices y subrayados, que poco a poco me mostraron el poder alquímico de la lengua: podías amar a unos héroes que jamás viste y contar una historia en la que nunca participaste como si fueses uno más de ellos, como si tu biografía naciera del centro mismo de la saga. Acaso el hecho de ir aprendiendo una lengua, pero ya con el dominio de las dotes del habla, permite una apropiación más personal, más directamente dirigida a sus significados, a sus modos de representar el mundo, al punto de que lo puedes imaginar sin que falte un detalle a pesar de no haber estado nunca en él. En esta pequeña almendra que me regaló la maestra Helena, anidaban las minas de la literatura. Ella no lo sabía, y yo mucho menos, pero así ocurren los encuentros más decisivos de la vida. Quiero decir: nacen en la ignorancia de su inevitable carga de futuro.

Finalmente logré que los libros me hablaran y hasta hablé con ellos. Logré escribirle a los libros y que me escribieran. Derivé en lector desaforado, encandilado por los universos que navegaban en el papel. Mis vacaciones las dedicaba por entero a leer obras completas de los autores que se me cruzaran, sin orden ni concierto. Desde ese entonces me tienta decir que el mejor amigo del hombre es un buen libro, y acaso no es del todo cierto, pero sí que sin un buen libro de por medio, de vez en cuando, no es fácil hacer buenos amigos, es decir, amistades perdurables, interesantes y enseñadoras. La lengua, ésta, es un territorio extremadamente fértil para cultivar amistades, también para perder algunas más de una vez, pues está hecha de fuertes raíces que anudan simpatía y amor, y también de rudos golpes que alimentan sañas y enconos. Es una lengua muy emocional contrastada con la mía originaria, que más bien me decantaba por los desgarros personales y los códigos de un tipo de cariño que sólo se da bien en la distancia media, nunca en la corta, que es donde crece la sentimentalidad de esta que adquirí. De aquí vienen, creo, sus enormes victorias en el discurso de la telenovela y en la afectada pero seguramente honesta cursilería lingüística de las misses.

La maestra Helena adoraba los mariachis y nos cantaba a capella casi todas las letras de José Alfredo Jiménez y alguna que otra romántica del Maestro Billo Frómeta. Se moría de emoción por el toreo, que es un arte, Joaquín, me insistía, no una profesión. Es un arte, subrayaba, porque te enfrentas con la muerte, mientras que en las profesiones lo que tienes por delante no pasa de ser una tarea. ¿Y la lengua, es una profesión o un arte? Pregunté, pero ya no a la maestra Elena, a la que mis padres, siempre al acecho de vivir mejor, me forzaron a dejar atrás con una mudanza hacia el emergente este urbano y moderno de Caracas. La pregunta se la hice a mi profesora de Castellano en el tercer año de bachillerato, Nelly Mujica, la que mejor desbrozó mis carencias literarias. Me dio libros para que los leyera cada fin de semana. Elaboró una lista de los que no debía dejar de leer a lo largo de la vida. Me proponía temas de escritura y me exigía el análisis correspondiente del libro leído que le devolvía todos los lunes, y así durante dos años. Por ella me ahorré pasar por las horcas caudinas de varios asuntos lejos de mi espíritu pero obligatorios en las Escuelas de Letras.

La verdad, les digo, debe haber pocos procesos tan fértiles como los del encuentro con un maestro que ame enseñar, que tome a cada estudiante como una entidad personal inconfundible, que se dedique a él con afecto. Y no se requiere que sea especialmente erudito, sabio, luminoso. Basta con que conozca las pautas fundamentales de una territorialidad y que sepa, sobre todo, estimular, incitar y, la clave, entender de qué materia y posibilidades está hecho el curioso que se le acerca con una pregunta acuciante en la boca. La lengua, me dijo, es una profesión únicamente para quien se la toma en serio y un arte para quien no se contenta con hablar desde ella, sino que también necesita hablar con ella y en ella, desde adentro, desde sus tripas y su corazón. Fue el más breve y fructífero Taller de escritura literaria al que he asistido. Duró menos de un minuto entre pregunta y respuesta. Nos miramos a los ojos y ambos supimos que ella había entendido mi pregunta y que yo había entendido su respuesta. A veces ocurre que un destino se fragua en el breve instante que media entre interrogar y obtener una contestación tan clara y abierta que está a salvo de cualquier duda, réplica o corrosión.

Pero antes de que la profesora Mujica me hubiese puesto a leer a Guaramato, Márquez Salas, Flaubert, Garcilaso, Vallejo… había hecho por mi cuenta una suerte de pasantía a lo largo de unas cuatro vacaciones escolares por la Colección Juvenil Cadete que nos brindaba a un precio irrisorio una suerte de versión resumida de los grandes clásicos. Así tuve idea de Homero, la novela inglesa de aventuras, los relatos góticos. También, y declaro explícitamente mi deuda con ellos, leí con enorme solaz la colección policíaca de los casos del FBI, casi todo Salgari, buena parte de Quiroga, todo Gallegos en dos meses de descanso escolar. Aquellos libros fueron creando un sedimento idiomático, reflexivo, estético, lingüístico, claro que extraordinariamente desordenado e informe, pero era así como mejor se me daban las cosas, fue esa la manera como la nueva lengua fue arrinconando y venciendo a la originaria y primera. Lengua de los universos populares, cuasi proletarios, trabajadores. Lengua aprendida en las radionovelas, cuánto habré aprendido, me pregunto ante ustedes, para la riqueza del habla, la poca que pueda tener la mía, de “El derecho de nacer” y “Tamakún, el vengador errante”, las grandes radionovelas de los cincuenta, mi fuente iniciática en la cultura del diálogo, en la lengua como argumentación, como instrumento de mendacidades, como navío de todos los sentimientos posibles e imposibles. ¿A cuántos les habrá ocurrido lo mismo? Es decir, que su inmersión en una lengua no se dio por los caminos formales, convencionales, clásicos, sino por esa suerte de trochas o “caminos verdes” que constituían la cultura callejera de unas cuatro o cinco décadas atrás, el habla en el mercado de Catia o San Jacinto donde acudía con mi madre para la compra diaria de los alimentos que servía en su pensión. Allí trasegué con el submundo del habla, el de las interjecciones, el de las echonerías, el de los retos más o menos festivos, el de los bullicios celebratorios. Pero también otro, el radiofónico, ya no de las radionovelas, que también, sino el de las narraciones deportivas del incomparable Pancho Pepe Cróquer de quien, por si fuera poco, escuché recitar los primeros poemas en mi vida, compitiendo con Luis Edgardo Ramírez y su Repertorio Poético Universal en Radiodifusora Venezuela. Poesía que Enrique Acosta Clausel, narrador hípico en la Voz de la Patria, convertía en auténticos poemas románticos. Así solía comentar los resultados de las carreras de pura sangres: “Queridos radioescuchas, ayer, domingo inmarcesible, cuando la tarde ya se derramaba en brumas, un relámpago noble cruzó la línea de llegada, fue el galope diamantino de un redivivo Rocinante apodado Caimán, que hizo suyo el Simón Bolívar dejando en un banquete de tristezas y resignación a los ejemplares perdedores”.

No sé qué decirles, pero en mi vida el deporte y la poesía siempre se han abrazado sin inquinas. Así que todo eso lo fui asimilando, rehaciendo, afinando hasta convertirlo en harina mestiza del pan literario. Hoy descreo de toda formación en la lengua que se sustente exclusivamente en lo escolar, a pesar de la enorme importancia que tiene, sólo en los paradigmas de la alta cultura, en los temas sólo aptos para el rigor de la seriedad y la circunspección. Mi condición de inmigrante temprano me hizo comprender que eso de las limpiezas de sangre o de lengua son inventos de quienes tienen vocación de carceleros. El mestizaje es la sal y el agua del mundo, y de las lenguas, y de los viajes entre unas y otras.

Mi lengua segunda, en sus conflictos y comparaciones con mi lengua primera, si algo aportó a mi educación sentimental e intelectual, fue la confirmación de que el mundo es muy ancho para que la parcela de una sola lengua sea capaz de dar cuenta de todo él. Una lengua se mueve a lo ancho y a lo largo, a lo alto y a lo profundo, y en cada una de esas coordenadas nos ofrece el banquete propio de una de las miles de habitaciones de la gran casa del idioma, y lo mejor es ser capaces de no rehuir ninguno de ellos, de paladearlos todos para centrarnos luego, con el equilibrio y mesura propios de quienes vuelven de un largo y detenido viaje, en aquel que se avenga mejor a nuestro temple en su trance de irse haciendo maduro, es decir equitativo, equilibrado, pero capaz de mantenerse en el asombro casi adánico, de no perder ni un gramo de curiosidad para proseguir cada vez más adentro la aventura de navegar en todos los raudales de una lengua.

Y a esta altura debo darles cuenta de mi enorme deuda con la democracia. En 1958 y gracias al derrumbe de la dictadura militar de entonces, me fue redescubierta la política, alejada de mí desde aquel mitin en la Plazoleta de Sarría y con Caldera, y con ella la poética y la libertad, sí, han oído bien. En efecto, el político de verdad es un artista, ya lo dijo nuestro sabio Briceño Guerrero, es poiesis plena su aspiración de hacer más amable y habitable y vivible nuestra terredad, el apostar su vida a ponernos en marcha para que el presente se despliegue en modalidades más humanas, mejores, en lo bueno bello de ver, que decían los griegos, y de vivir, que decimos nosotros. Sí, tienen razón todos ustedes, el político al que estamos acostumbrados se parece poco a ese paradigma. Es verdad, pero así no sólo debe ser sino que tiene que ser, así fue y puede volver a ser en esta nación. Es obvio, del mismo modo en que hay políticos espantosos, nos sobran los poetas lamentables, pero ninguno de esos dos ejemplares logrará jamás destruir ni la política democrática ni la alta poesía, ni el más hondo de los ideales de esta especie íngrima y empeñosa, limitada y creadora, a la que todos pertenecemos.

Por tanto, cuando la democracia abrió sus puertas, sus jardines insólitos, y la libertad acudió a nuestros días y se nos abrazó en los corazones, esta mi lengua segunda, ya entonces la fundamental para mí, puso en escena el jugoso banquete, el vino de diamantes de una lengua que no sólo informaba del mundo o designaba la realidad circundante, sino que era capaz de columbrarnos el que sería, el que venía en camino porque caminábamos hacia él.

Así que debo confesarles que la política, desde la democracia, me abrió este lenguaje hacia los predios iluminados de imaginarnos, de cómo el signo democracia portaba el significado de pluralismo, de cómo el signo pluralismo portaba el significado de diálogo, de cómo el signo libertad portaba el significado de creación, y, sin haberlo leído todavía, con ello caí en cuenta de que como Eluard también yo había nacido para escribir ese nombre, libertad, en todo cuanto alcanzara mi vida.

Una lengua, quién lo diría, sólo alcanzaba su madurez en mí, hasta donde me ha sido posible, cuando me tomó y la tomé para ser libre, para atreverme a crear, para decidirme a que mi cabeza jamás sería esclava ni de ideologías resecas ni de caudillos que en nombre del porvenir se dedican a expropiar la soberanía personal, comenzando por imponer una lengua de la que se ha mutilado hasta la raíz la capacidad de imaginación. La democracia me enseñó que una lengua no es para repetir servilmente sino para remar hacia lo nuevo, construyéndolo, sin desmantelar el nutritivo mar de la honrosa tradición.

Con la democracia tengo otra deuda agradecida. La Constitución de 1961 admitió una norma que permitía a los inmigrantes llegados al país antes de los siete años de edad (era mi caso), adquirir la totalidad de los derechos del venezolano por nacimiento. Así, el 27 de febrero de 1970 pude cumplir el sueño, el sueño mágico, de ser venezolano a plenitud. Fui el primer caso al que se aplicó esa norma constitucional, el que abrió a miles de inmigrantes la añorada posibilidad de ser venezolanos “de primera”, es decir, sin recortes en sus derechos y deberes. Probablemente, haber contribuido a que esa puerta se abriera para todos ha sido el acto poético mayor de toda mi vida. Así, la historia en curso de la apropiación completa de esta lengua cerró un ciclo capital con la obtención de la nacionalidad venezolana sin cortapisas.

Así como la inmigración me condujo a reconocer, con alegría, que el mundo no estaba confinado a la querida Nogueira, la política me permitió escudriñar todos los rincones de Venezuela. Pero también, antes, me lo había asomado el ciclismo. En la pensión de mi madre, vuelvo, discúlpenme, a Agua Salud en Catia, residían todos los aldeanos portugueses que trabajaban en la construcción, con mi padre de maestro de obra. Pero éste, aficionado incondicional al ciclismo, los fue convirtiendo a todos en corredores. De lunes a viernes la pensión se despertaba a las cuatro de la madrugada, y allá iban los treinta y dos pensionistas con sus bicicletas al entrenamiento diario. A subir a ritmo hacia Monte Piedad, a pedalear sin pausa por las callejuelas vacías de El Manicomio, a enfilarse duro por la avenida Sucre rumbo a la plaza de Catia. Y así dos horas todos los días. Y a las siete a trabajar. El sábado y el domingo era la fiesta de la carrera, que no sólo circulaba por zonas de Caracas sino que llegaba hasta Puerto Cabello, tocaba en Higuerote, bajaba hacia Los Teques o La Guaira para subir hasta El Silencio o cruzar la meta al final de la avenida La Paz o dar vueltas en un circuito de Las Mercedes. Así que entre política y deporte, que después de todo no están tan lejos entre sí, pues en ambos casos se trata de competencias que deben ganarse limpiamente y ante los ojos vigilantes de todos, aunque, bien lo sé, muchísimas veces en el deporte hay trampa y fraude en la política, sí, pero hasta en sus degradaciones se parecen. Política y deporte me pusieron a caminar Venezuela por todos sus puntos cardinales, con el resultado más o menos crucial para mi aprendizaje, de percatarme de que esta lengua tenía muy diversas formas de ser cantada, porque no era una lengua monocorde sino abierta a decenas de fonetizaciones y armonías. Es decir, esta lengua, supe, no está cercada; tiene unos linderos, sí, pero no fronteras de hierro, con ella se puede jugar en los bordes y llevarlos tan lejos como puedas sin que arribes a un galimatías enigmático e incomunicador, ni a una babel tropical, buena para la algarabía pero no para el entendimiento.

De este modo, mi cupo de fanatismo lo invertí completamente en el deporte, beisbol, ciclismo, fútbol, y afortunadamente nada de él me invadió para en clavarlo en la política; también el uno y la otra dilataron mi noción de geografía, y con los dos me alcanzó la revelación de que una lengua es un mundo en movimiento perpetuo, el único movimiento perpetuo sobre esta tierra de hombres y de mujeres que se extiende por todos los confines del tiempo y empapa las raíces y frondas de la cultura. De modo que de mi nueva lengua se desincorporó, gracias al deporte y a la democracia, todo atisbo del ardor propio de quienes suponen que sus principios son los únicos y cualesquiera otros constituyen aberraciones contra las que hay que disparar sin conmiseración y entonando himnos lo más belicosos posible.

No, esta lengua que fui absorbiendo y en la que, por fortuna, ha ocurrido lo básico de mi formación humana, no es que me puso vallas contra las tentaciones del fanatismo que no fuese el deportivo, o contra la unicidad o el monolitismo de pensamiento, sino que, mucho mejor, me abrió el destino por miles de caminos, los del libre que quiere que todos lo sean sin que jamás se les pase por la cabeza obligar a “ser libres” pero sólo de una manera, obedeciendo.

Con esta lengua aprendida, desde sus más profundos latidos, también puedo decir, como Rosa Montero, que “si tocan la puerta para salvarme, digan que he salido”. Justamente, una lengua, como esta nuestra, que es maestra y nos amaestra, no es, no lo ha sido para mi, lengua de salvadores sino lengua de creadores; ni lengua restringida sino lengua en expansión. Los salvadores se cuelan en ella y la ensucian; los creadores se rinden ante ella y la liberan, dotándola de más vida cada día. Los que “salvan” la restringen, los que crean, le abren las puertas a todas sus anchuras.

Así, en este muelle provisional del recorrido, tengo que admitir que en sus estaciones de los últimos cincuenta años de mi vida, sin olvidar mi formación lingüística en los barrios de Sarría y Catia, sustentada en el aprendizaje del hablar que Nogueira me regaló, ha puesto sus fundaciones y sus sellos la seducción de las letras. He viajado desde Luis de Camoes, y sus Lusíadas extraordinarias, a Don Andrés Bello con sus Silvas en su ofrenda de un programa ético de vida; también de Fernando Pessoa con sus heterónimos insólitos, a Vicente Gerbasi que escribió un poema inmortal a su padre, el inmigrante, y que yo siempre he tomado, también, como homenaje a los míos; igual de Sophia de Mello Breyner, la estremecedora poeta de la sentimentalidad portuguesa, a Hanni Ossott, la buceadora en lo insondable de cada ser; de Miguel Torga, el montañés provinciano convertido en escritor universal como pocos, a Mariano Picón Salas, que vino de las montañas andinas y nos dio a comprender Venezuela como pocos lo ha hecho. Una lengua, la primera, en la que aprendí el habla, raíz de todo espíritu, y otra, la segunda transformada en primera hace muchos años, en la que aprendí a entender, raíz de toda conciencia.

Imagino que Pessoa tiene razón, que nuestra patria de veras es el lenguaje que nos comunica y con el que nos comunicamos. Pero el lenguaje tiene muchas patrias, no le es suficiente, no se conforma con una. Y dentro de cada patria del lenguaje hay otras y dentro de éstas otras y otras que se suceden sin fin en una misma tierra y en diversas, en un mismo tiempo y en otros. En mi caso, por mi lengua segunda perdí la primera; por mi lengua primera pude hablar mi lengua segunda; por ambas me acompaña la felicidad de un descubrimiento capital, el de que las lenguas no son Torre de Babel sino islas de un mismo mar y que basta con navegarlo para ir de una a otra y encontrar que en cada una, en todas, late la misma e irredenta necesidad humana, la de responder a estas clásicas y cruciales y apremiantes preguntas: ¿qué somos?, ¿dónde estamos?, ¿a dónde vamos? En cada una nos surtimos con retazos de respuestas. Ninguna las tiene todas ni completas. Así que debemos acercarnos a la lengua sin fanatismos y con pasión ética y estética. Sin fanatismos, porque ninguna lengua lo sabe o lo dice todo. Con pasión, por lo bello y lo bueno pues toda lengua te propone el hermoso viaje hacia Ítaca donde tan pronto como llegas, lo escribió Kavafis, descubres que Ítaca siempre estuvo dentro de ti, y la navegación por la lengua logró que cobraras conciencia de ello y que la pusieras delante de ti, es decir, dentro, muy dentro, para sentirla bien; y ante ti, para verla a plenitud.

Mucho antes de la escritura, dije, fue con la lectura por donde me aventuraron en esta lengua. Aquella maestra del Colegio Los Chorros, de origen francés, que nos hizo leer todos los días, en voz alta y de pie, a Eduardo Blanco y su “Venezuela heroica”, de tal modo que sin comprender del todo lo que ocurría en esas batallas atronadoras, sí que nos entraban por el oído las posibilidades rítmicas más altas del idioma, su pentagrama musical que recorría desde el cantábile hasta el allegro con molto, pasando por el coral; desde el susurro lírico que se imponía por momentos hasta el trompeteo épico que terminaba por imponerse. Quizá no era el mejor ejemplo, pero ese libro nos enseñó que la lengua podía metérsete entre las costillas y abrirte los ojos de admiración ante tanta capacidad sonora.

Leer, leer, qué gozo tan feliz. Gracias a la lectura me fui asentando en la lengua y ella llenó con suavidad todos los intersticios de mi ánima, de mi ánimus, de mi logos, de mi alma. Sin la lectura, que nos entrega un tratamiento íntimo, personal, privadísimo, con la lengua, nunca me hubiese apropiado bien de ésta, ni ésta de mí. Andrés Eloy Blanco, Teresa de la Parra, César Vallejo, Rómulo Gallegos, Guillermo Meneses… años después Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Elizabeth Schön, Ana Teresa Torres; además de Rafael Arráiz Lucca, Yolanda Pantin y Armando Rojas Guardia desde los grupos literario-juveniles Guaire y Tráfico; hoy sumaría otros más a ese inventario, pero todos ellos me dieron a beber una lengua donde, admirado y con asombro, día a día reconozco que es inagotable, yo que suponía en mi Nogueira de los cinco años que todo el idioma de la tierra era el que allí conocía, agreste, sencillo y circunscrito. Pero también les revelo que de unos años a esta parte he vuelto sobre mis pasos y disfruto de la lectura de los grandes de la lengua de mi habla primera: Antonio Lobo Antunes que hace del idioma una fiesta de fulgores en la plenitud de sus novelas; Agustina Bessa Luis que mantiene intacta la nostalgia en sus cuentos que llama impopulares; Eugenio de Andrade y Ana Luísa Amaral que nos brindan el precio de la sal y de las estrellas en su poemas. Sin olvidar, mucho menos ahora, a los amigos niños con quienes aprendí mi lenguaje primero conversando de piedras y vuelos y aguas a orillas del rio sin nombre de Nogueira; ni a los abruptos amigos de Sarría y de Catia, que al hacerme sangre con sus burlas me llevaron a una inmersión en esta lengua que acaso sin esas dentelladas no hubiese llevado a cabo.

¡Loor al leer! exclamó Savater, y pocas veces ha tenido tanta razón. Leer, y después, y antes, escuchar, y después hacerte cómplice de la escritura, y leer, y escribir tú mismo, y leer. Fue éste el periplo cumplido para dejarme invadir por esta lengua, y con ella dentro de mí invadirla a fondo. Creo que sólo así puede cumplirse la experiencia de convertir una lengua segunda en lengua primera, al menos tal es mi caso. Pero también se la nutre con esa impagable experiencia del aula de clase y las interpelaciones de los estudiantes. En colegios, en universidades, ha transcurrido desde los dieciocho años apenas cumplidos, la parte más intensa de mi vida, enseñando, o queriendo hacerlo, literatura, lengua, ciencias de la sociedad, poesía. Y aprendiendo, aprendiendo, de mis errores y de las revelaciones o puertas que se entreabrían con la intervención de la muchacha que luego fue poeta, o del ensimismado que terminó en genio de los mundos computacionales. Pocas fortunas humanas pueden compararse con esta experiencia que también enriqueció mis tratos con esta lengua, y mucho.

¿Cómo terminar esta escritura sin referirme a los peligros que corre mi lengua segunda que ahora es primera?, y que no quiero resolver refugiándome en mi habla primera que ahora es mi lengua segunda. Una lengua embarrada y llena de peste que echan sin misericordia sobre Venezuela. Desde el poder la embasuran con sus peores signos y de manera incesante, con la finalidad de convertir nuestra habla en un campo de batalla cruenta donde descabezar el idioma para que deje de obrar como el cosmos de los libres y para la libertad, de la creación y para la creatividad. Cierto, en ocasiones otros también discurren por esta misma oleada, sin percatarse de que tal agravio, el engroseramiento de la lengua, es vía expedita para el empobrecimiento de las gentes en su propia alma, así como la deriva hacia lo misérrimo y primario, lo arcaico y primitivo, en la trama de las relaciones sociales que debe ser más bien fructuosa en avances, henchida de fertilidad que rejuvenezca. Cuando la lengua sólo tiene lugar para enemistar, desacreditar, intimidar, pierde su corazón esencial, el de acercarnos en medio de todas las diferencias, y cobra la malignidad de un arma letal que mata en los fieles la soberanía de sus mentes al tiempo que socava cualquier esperanza en los cuestionadores. Y una lengua que sólo se pronuncie para embutir el pensamiento en consignas que lo intoxican, o que tenga como norte aniquilar ilusiones e ideales, sólo produce cadáveres y no seres vivos. Y esta en que les hablo me ha proporcionado mucha, mucha vida, es, como toda lengua lo es en el fondo mismo de su ser, para darle más vida a lo vivo, y mi esperanza es que sean derrotados todos aquellos que en nombre de lo que sea la usen como arma de amputación. Lengua es mestizaje en el pleno y absoluto sentido del término, y ella, esta segunda mía que ahora es primera, me enmestizó a fondo, al mezclarse en mi habla original e ir urdiendo en ese aunamiento todas las posibilidades de las que he echado mano para hablar, para escribir, para pensar, para soñar.

Todo lo dicho es discutible, muy discutible, vaya si lo sé, pero les digo con el corazón en la mano, que narra una experiencia, la mía, intransferible, personal, sí, al socaire de los recuerdos, y ya sabemos, también, nos lo enseñó Buñuel, que no hay nada que recuerde peor que la memoria. Pero sólo ella y la lengua nos mantienen con una vida que sea vivible en esta tierra. Somos una mixtura conciente de memoria, tiempo y lenguaje. Poco más o nada más.

“Cámbienme los Dioses los sueños, pero no la capacidad de soñar”, escribió hace años Fernando Pessoa. Más recientemente, Hanni Ossott meditó acerca la poesía y nos dijo que “no se halla en lo completo ni en lo definitivo sino en el tanteo de lo provisional. Ella explora, destruye, emerge y aniquila” es “como si el cosmos entero en una cosa pequeña se posara sobre nosotros.” Y eso sigo deseando, a eso quiero contribuir con ustedes, sabios y nobles señores de esta Academia, a que tomemos la lengua como un camino abierto en el que confluyen todos los senderos, y a la que se llega por las sendas más inesperadas, y porque gracias a ello su médula plural, nuestra capacidad de soñar, se mantiene incólume. Y no pertenecemos, ninguno de los que aquí estamos, a esa estirpe sobre la que nos alertó el gran novelista brasilero Jorge Amado, la que quiere que entremos al futuro reculando.

Me resulta imposible concluir sin un recuerdo para dos Académicos que han sido fundamentales para mi apropiación de esta lengua: Don Pedro Díaz Seijas, cuya “Historia y Antología de la Literatura Venezolana” le proporcionó al Bachillerato de mi generación un mapa de ruta inigualable para recorrer el mundo sabio y fascinante de nuestras letras; y Don José Ramón Medina, el poeta de la desolada serenidad y de la palabra limpia, cuya escritura me abrió las puertas a una lengua iluminada y humanísima: “y la madre o la hermana aquí sostengan // sobre el vencido o el errante // sobre el ausente o el enfermo // su lámpara encendida, // su fresco amor de siempre.”

Joaquín Marta Sosa

EFEMERIDES DEL 9 DE AGOSTO:

1936.- Durante la celebración de los juegos Olimpicos de Berlín, Jesse Owens, atleta norteamericano, gana su 4º medalloa de oro, batiendo el record mundial de los ewlwcoas 4X100 . Owens gana las pruebas de 100 y 200 mts planos, salto de longitud y relevos. Hitler que pretendía que los juegos fueran vitrina de la supremacía de la “raza aria”, y tenía previsto estrechar manos a todos los ganadores, abandona el estadio molesto, para no felicitar a los atletas de color.

1942- El mahatma Ghandi es arrestado junto con otros dirigentes del Congreso Nacional Indio…

1990 El Consejo de Seguridad de la ONU aprueba por unanimidad la resolución que declara “ilegal, nula y sin efecto” la anexión de Kuwait por Irak…

1803.- El ingeniero estadounidense Robert Fulton consigue hacer navegar un barco por el Sena con un motor movido por vapor…

48 a. C. - Los ejércitos romanos de Julio César y Pompeyo se enfrentan en la batalla de Farsalia, durante la Segunda Guerra Civil de la República de Roma.
117 - Fallece Marco Ulpio Trajano, emperador romano nacido en Itálica.
1896 - Nace Jean Piaget, psicólogo, biólogo y pedagogo suizo.
1173.- Inicia la construcción de la Torre de Pisa, en Italia. Su edificación en forma cilíndrica se lleva a cabo a lo largo de 200 años, en tres etapas; alcanza una altura de 55.8 metros y tiene un peso aproximado de 14 mil 700 toneladas.

1593.- Nace el escritor británico Izaak Walton, autor de biografías famosas como las de los poetas británicos John Donne y George Herbert, publicadas en 1640 y 1670. Muere el 15 de diciembre de 1683.

1819.- Nace el médico estadounidense William Thomas Green Morton, quien inicia la práctica de la anestesia por medio del éter. En 1846 extrae la primera muela con este método y en ese mismo año opera con anestesia un tumor en el Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos…

1880.- Nace el poeta, escritor y diplomático español Ramón Pérez de Ayala, autor de poemas como "La paz del sendero" y "El sendero innumerable", entre otras.

1896.- Nace el pedagogo suizo Jean Piaget, autor de la teoría acerca del desarrollo cognoscitivo de los niños y su relación con el aprendizaje…

1897.- Nace la escritora chilena Marta Brunet

1927.- Nace el científico estadounidense Marvin Minsky, considerado uno de los padres de la inteligencia artificial. Es autor del primer simulador de redes neuronales, así como manos mecánicas y otros periféricos de robots.

1975.- Muere el compositor ruso Dimitri Shostakovich, autor de 15 sinfonías y 15 cuartetos de cuerda; la ópera "Lady MacBeth de Mtsenk", conciertos para violín y violonchelo, así como música "ligera" para Broadway y Jazz.

1992.- De acuerdo con la resolución 49/214 de la Asamblea General de la ONU, queda instituido el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, a celebrarse cada año durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo. No obstante, la Asamblea General proclama un segundo decenio en la resolución 59/174 de 2004.

2006.- Muere el físico estadounidense James van Allen, quien dedica su vida a la investigación sobre la física nuclear, la atmosférica y los rayos cósmicos; colabora en el desarrollo de los primeros satélites artificiales.

2008.- Muere el poeta palestino Mahmud Darwish, uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos, cuya obra ha sido relacionada, a nivel internacional, con el denominado "realismo metafísico". Nace el 13 de marzo de 1941.

1803.- Llegan los primeros caballos a Hawaii.

1861.- Se inaugura con gran solemnidad el primer trayecto de la línea ferroviaria Madrid-Irún entre Madrid y
El Escorial.

1884.- La France, aeronave semirrígida impulsada por un motor eléctrico, inicia su primer vuelo.

1910.- En este día se patenta en Chicago la primera lavadora con motor eléctrico. Su inventor fue Alva J. Fisher….

1911.- El oficial de guardia de la fragata Numancia acaba con el motín protagonizado por una docena de hombres que pretendían iniciar un movimiento republicano en España.

1924.- Miguel de Unamuno escapa de la isla de Fuerteventura, donde estaba desterrado por el Gobierno del Gral. Primo de Rivera.

1932.- El industrial textil británico R. S. Willows anuncia en Glossop la invención de una tela inarrugable.

1945.- EE.UU. lanza su segunda bomba atómica, destruyendo la ciudad de Nagasaki, que supuso la rendición de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

1971.- España solicita su ingreso en la OTAN.

1978.- Marruecos rechaza la creación de un estado saharaui.

1981.-Un informe sobre el desarrollo en el mundo, confeccionado por el Banco Mundial, recoge el dato de que 750 millones de personas sobreviven
en la absoluta pobreza.

1996.-Más de 20 millones de niños trabajan ilegalmente en Iberoamérica según la Organización Internacional del Trabajo.

1817.- Nace Justo Arosamena, considerado el creador del Estado de Panamá en 1855, y del que fue su primer Presidente.

1842.- El Tratado Webster-Ashburton define la frontera EE.UU.-Canadá

1849.- Venecia se rinde, vencida por el hambre y el cólera. Termina la primera guerra que Italia sostuvo por su independencia

1871.- Muere José Mármol, poeta

1916.- Pancho Villa ataca e incendia la ciudad de Columbus, Ohio, en represalia por el apoyo norteamericano al Gobierno de Carranza…

1930 Nace Betty Boop, personaje animado del cine y la televisión

1931 Estalla en Cuba una revuelta contra la dictadura del Gral. Machado

1934 Heinrich Himmler, jefe de las SS y de la Gestapo bávara, asume el mando de los campos de concentración

1953.- Los Estados Unidos y Corea firman un pacto de ayuda militar en caso de ataque comunista…

1957.- Nace Melanie Griffith, actriz estadounidense

1962.- Muere Herman Hesse, novelista y poeta alemán, nacionalizado suizo

1963.- Nace Whitney Houston, cantante estadounidense

1969.- Asesinan a la actriz Sharon Tate (embarazada de 8 meses), en Los Angeles

1984.- La dictadura uruguaya permite la libertad de información y la actividad pública de los partidos políticos

1987.- Más de 200.000 mineros negros comienzan la mayor huelga legal en la historia de Sudáfrica…

1998 Muere Francisco Zúñiga, pintor y escultor mexicano…

1942- Nace Miguel Littin, cineasta chileno.


1912.- Muere James Allen, Poeta, Filosofo y escritor inglés…

domingo, 8 de agosto de 2010

EFEMERIDES 8 DE AGOSTO:

1588.- Los ingleses atacan a la Armada Invencible en Calais y la obligan a retirarse definitivamente….

1774.- El español Juan Pérez, al mando de la fragata "Santiago", descubre en la costa occidental de Canadá la isla de Quadra, hoy llamada Vancouver….

1779.- Una erupción del Vesubio destruye la ciudad italiana de Ottajano.

1873.- Nace, en San Miguel Anenecuilco, Morelos, México, Emiliano Zapata, quien se distinguió como caudillo del agrarismo al enarbolar la bandera revolucionaria de "Tierra y Libertad" y el apotegma de " La tierra es de quien la trabaja"…

1876.- Thomas Edison patenta el mimeógrafo….

1876.- Jacques Balmat y el Dr. Piccard alcanzan la cumbre del Mont Blanc, el pico más alto de los Alpes….

1897.- Asesinan al primer ministro español Antonio Canovas del Castillo….

1908.- Los aviadores estadounidenses hermanos Wright surcan por primera vez el espacio aéreo europeo, en el hipódromo de Hunaudaire, y consiguen volar durante un minuto y 45 segundos a 10 metros de altura..

1919.- Gran Bretaña reconoce la independencia de Afganistán….

1937.- Nace Dustin Hoffman,…actor estadounidense.

1960.- La empresa farmacéutica estadounidense G.D. Searle Drug lanza la
"Enovoid", la píldora anticonceptiva….

1963.- El "Robo del Siglo": un grupo organizado asalta el tren de Glasgow-Londres y se apodera de £ 2.631.784.

1974.- Richard Nixon anuncia su renuncia a la presidencia estadounidense a causa del "escándalo Watergate".

1978.- Estados Unidos lanza el programa espacial Pioneer Venus II….

1776.- el rey de España Carlos III crea el Virreinato del Río de la Plata.

1779.- una erupción del Vesubio destruye la ciudad italiana de Ottajano.

1788.- capitula Luis XVI de Francia: se convocan los Estados Generales para mayo de 1789.

1863.- comienza el derribo de las murallas de La Habana para la ampliación de la ciudad.

1868.- un terremoto destruye Arica (Chile).

1900.- se juega el primer match de tenis por la Copa Davis.

1919.- nace Dino De Laurentis, productor cinematográfico estadounidense.

1919.- nace Dino De Laurentis, productor cinematográfico estadounidense.

1940.- primer ataque aéreo masivo sobre Londres. Comienza la Batalla de Inglaterra.

1945.- Segunda Guerra Mundial: la URSS declara la guerra al Japón.

1954.- nace Nigel Mansell, piloto de Fórmula Uno.

1983.- golpe de Estado en Guatemala.

1987.- celebración del primer centenario de la liga de fútbol inglesa.

1990.- Guerra del Golfo: Iraq se anexa Kuwait.

1709.- Bartolomeu Lourenço de Gusmão, inventor brasileño, realiza la primera demostración de un globo aerostático llamado Passarola.

1897.- Fallece Antonio Cánovas del Castillo, presidente del Consejo de Ministros de España, asesinado por el anarquista italiano Michele Angiolillo.

1816.- Fusilado el patriota colombiano Custodio García Rovira, durante el "régimen del terror" impuesto en Nueva Granada por el general Pablo Morillo para sofocar intentos independentistas.

1959.- Inundación en la isla de Formosa (Taiwán): más de 2.000 muertos.

1994.- El Gobierno venezolano asume el control de la décima entidad bancaria en lo que va de año: el Banco de Venezuela.

1999.- El líder de la ANP, Yaser Arafat, aprueba el plan de paz del primer ministro israelí, Ehud Barak, para reanudar la aplicación del acuerdo de Wye Plantation.

2000.- La Corte Suprema de Chile ratifica la pérdida de la inmunidad parlamentaria de Augusto Pinochet.

2005.- La policía argentina detiene al presunto criminal de guerra serbio, Milan Lukic, inculpado por el Tribunal de La Haya por crímenes cometidos en Bosnia.

2006.- Fallece el decano de la disidencia cubano, Gustavo Arcos, a los 79 años de edad.

1952.- Nace Jostein Gaarder, escritor y profesor de filosofía e historia noruego, autor de novelas, historias cortas y libros para niños, especialmente famoso por su obra sobre la historia de la filosofía, "El mundo de Sofía".

1919.- Fallece, en Potsdam, Brandeburgo, Alemania, Ernst Haeckel, Biólogo y filósofo alemán que popularizó el trabajo de Charles Darwin en Alemania, creando nuevos términos como phylum y ecología…

FRASES DE AUT0RES NACIDOS 8 DE AGOSTO:

“Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres…” EMILIANO ZAPATA


“Si quieres ser ave, vuela, si quieres ser gusano, arrástrate, pero no grites cuando te aplasten. ..” EMILIANO ZAPATA

“La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía...” EMIIANO ZAPATA

“Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas, o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos.,,” EMILIANO ZAPATA
“Las fronteras de lo improbable ya han sido cruzadas simplemente por el hecho de que el mundo existe…” JOSTEIN GARDER

“El ser humano no vive sólo de pan. Necesitamos amor y cuidados, y encontrar una respuesta a quienes somos y por qué vivimos…” JOSTEIN GARDER
“Leer es amoblar tu propio departamento interior…” JOSTEIN GARDER
FRASES DE AUT0RES FALLECIDOS UN 8 DE AGOSTO:

“La política es biología aplicada…” ERNST HAECKEL